La soledad del corredor de fondo (1962): la eclosión del «Free Cinema»

«La soledad del corredor de fondo» muestra la realidad de los delincuentes juveniles de los años sesenta y su posterior ingreso a correccionales.

Esta película posee un guion formidable, con fuentes de inspiración innegables y sigue dando que hablar en estos días.

«Jerusalem» es un himno inglés, originado en los versos de la epopeya «Milton» (1804), escrita por el poeta William Blake.

No cesaré en mi lucha mental
Ni dormirá mi espada en mi mano,
Mientras una nueva Jerusalén no hayamos construido
En la verde y placentera Inglaterra
.

Son estas estrofas las que cantan los alumnos del reformatorio a mitad del metraje, con ímpetu y determinación, para dar fin a un tedioso acto organizado por su director. Esas palabras representan el deseo de construir un mundo nuevo para Inglaterra. Es un himno que los alumnos entonan en la capilla, por medio del cual refuerzan su sentido de pertenencia a algo mayor (para el director, será el espíritu de las Olimpiadas).

El protagonista de La soledad del corredor de fondo es un joven de quince años que le cuenta a su novia que desde niño le gustaba perderse de sus padres, perderse en el sentido de alcanzar la libertad, pero le confiesa que eso es imposible.

La vida al interior de un reformatorio

Hijo de una familia obrera, ha sobrevivido a la traumática muerte del padre, quedando bajo el cuidado de una madre al que sólo le importa el dinero. A Colin Smith no le queda otra que robar una panadería y termina recluido en el reformatorio Ruxton Towers, donde imparten una educación represiva a punta de castigos físicos.

La estadía en el reformatorio está hábilmente matizada por precisos flash-backs, de duración perfecta y muy bien ensamblados por el montaje. Colin es un chico rudo, muy delgado, que a poco andar entra en el radar del director por sus cualidades atléticas.

No exterioriza emociones ante sus compañeros, pero su mundo interior es recreado por estos raccontos, mostrando su experiencia ante la muerte, el sexo y la vida delictual que han dejado profundas huellas de dolor y desarraigo.

Escribir en Nos vemos los Jueves nos está robando horas al sueño y al trabajo. Ayúdanos en Patreon para que el esfuerzo siga valiendo la pena.

La única salida a la pobreza y desestructuración familiar será la transgresión de las normas que rigen a los habitantes de Nottingham.

Alumnos en riesgo social

La soledad del corredor de fondo muestra la realidad de los infractores de los años sesenta y su posterior ingreso a correccionales. Hay sentimientos de rebeldía ante los inadecuados métodos de educación. Colin representa a estos muchachos incomprendidos y encuentra en las carreras de fondo una forma de huir de todo aquello.

El director lo deja entrenar en solitario para que pueda vencer a los alumnos de una escuela privada. El muchacho aprovecha su privilegiado estado físico y le hace creer al director que lucha por ganarse su respeto dentro del reformatorio, pero lo que en realidad busca es una compensación frente a lo que la sociedad le ha negado.

La falta de afecto lo persigue desde el entorno familiar a la correccional y radica en la injusticia que representa la educación que ahí se imparte.

El mensaje de inconformismo frente a una sociedad llena de carencias persiste hasta nuestros días, razón por la que la cinta mantiene su frescura intacta frente al espectador del nuevo siglo. Siguen existiendo los niños en riesgo social en tránsito a convertirse en delincuentes dentro de esas instituciones.

Homenaje al «Free Cinema»

El grupo británico Iron Maiden (de excelentes líricas) homenajea a este film con un título homónimo.

Corre sobre escalones, atravesando campos
Da vuelta para mirar quién te pisa los talones
El camino atrás del campo
La línea está cerca
Pero si quieres la gloria
Alcanza el tramo final
Los ideales son sólo huellas
Sientes que has desperdiciado la carrera
.

Y es que Colin Smith lidera la carrera, pero al final se rebela contra el egoísmo del director y la utilización vil para elevar su propia vanidad. Colin se planta a metros del final y le da el paso a su perseguidor. Su rostro luce triunfante, transgresor ante un mundo injusto, en ningún caso ha desperdiciado su carrera.

«La soledad del corredor de fondo» como metáfora de la libertad

La metáfora del corredor solitario está magníficamente lograda, por su cabeza viajan miedos y penurias, siempre corriendo y alejado del resto, apartándose del rebaño que sólo sabe seguir órdenes.

Los últimos flash-backs son breves destellos inconexos que dan un nuevo sentido a los raccontos iniciales y hacia el final del metraje regresan los versos triunfales del himno de William Blake.

La soledad del corredor de fondo implicó la eclosión del «Free Cinema» en el Reino Unido, movimiento paralelo (aunque de menor duración) a la «Nouvelle Vague» de Francia, que a su vez fue una respuesta al «Neorrealismo Italiano».

Estos movimientos congregaron a un puñado de directores a realizar un cine de autor, principalmente rodado en exteriores, persiguiendo la libertad de la existencia humana, utilizando novedosos movimientos de cámara y privilegiando el montaje para obtener mayor verosimilitud en las imágenes.

Los filmes predecesores

Se intuye la influencia de Los 400 golpes (1959) de François Truffaut, tanto en la temática como en la búsqueda inclaudicable de la libertad a través de imágenes liberadoras. Se refleja en ese chico castrado por el sistema de educación imperante, rígido y autoritario, que lo castigará escribiendo cuatrocientas veces «ofendo a los muros de la clase».

Cero en conducta (1933) es la fuente de inspiración de ambas cintas. Jean Vigo (su director) dota a su historia de imágenes verdaderamente liberadoras: la guerra de almohadas, la toma del techo, los juegos de sombras. Se burla del principio de autoridad mostrando a cuatro niños enarbolando banderas de lucha ante las injusticias acaecidas al interior de un internado. Refugio del espíritu infantil, libre de las normas que castigan a los alumnos con un cero en conducta.

Las tres películas son un deleite a los sentidos y demostración de que el cine ha sabido desplegarse, a través de las épocas, como un vehículo de crítica social.

Ficha técnica

Título original: The Loneliness of the Long Distance Runner

Año: 1962

Duración: 99 minutos

Producción: Reino Unido

Dirección: Tony Richardson

Guion: Alan Sillitoe

Reparto: Tom Courtenay, Michael Redgrave, James Bolam, Avis Bunnage, Alec McCowen

Música: John Addison

Fotografía: Walter Lassally

Género: Drama / Correccional / Deporte / Free Cinema

Calificación de «The Loneliness of the Long Distance Runner»: 9/10

Aníbal Ricci Anduaga es escritor y ensayista chileno que comenzó su trayectoria literaria hace más de 30 años, influido por su formación humanista y su profunda vinculación con el cine y la reflexión filosófica sobre la imagen. Ha realizado estudios y cursos de apreciación cinematográfica, participando en ciclos dedicados a directores como Wim Wenders, Werner Herzog, Rainer Werner Fassbinder, Federico Fellini, Krzysztof Kieślowski y Stanley Kubrick, influencia que se refleja en su obra ensayística Reflexiones de la imagen (2014), centrada en el análisis cinematográfico desde una perspectiva filosófica. Es autor de las novelas Fear (2007), Tan lejos. Tan cerca (2011), El rincón más lejano (2013), Siempre me roban el reloj (2014), El martirio de los días y las noches (2015) y El pasado nunca termina de ocurrir (2016), así como de los libros de relatos Sin besos en la boca (2008) y Meditaciones de los jueves (2013). Su obra aborda temas como la identidad contemporánea, el poder, la memoria, la depresión y el conflicto entre lo tangible y lo onírico. Ha participado en diversas antologías, entre ellas Tren de Aterrizaje, Hombres con Cuento, Justos y Pecadores, Microrrelatos de Amor y Desamor y Dispara usted o disparo yo.

Nos vemos los jueves es un proyecto independiente creado sin grandes medios. Si disfrutas de nuestros artículos y quieres que sigamos publicando, puedes apoyarnos en Patreon.
Cada aportación, por pequeña que sea, nos ayuda a mantenerlo vivo.