Poesía italiana actual: reseña de la antología que reúne a 14 poetas contemporáneos

Poesía italiana actual: reseña de la antología que reúne a 14 poetas contemporáneos

En los poemas de Poesia italiana attuale hay trenes y tranvías. Hay soles, mar y vidrios empañados. Hay la inasible simetría del hallazgo y de la pérdida, del misterio y el nombre. Hay Dios, hay oraciones y hay santas. Los poetas nos hablan de pájaros heridos y de mujeres que irradian más allá de su voluntad. De la insondable soledad de Getsemaní.

Llegó hasta mí, de esa manera misteriosa en que llegan las cosas buenas, una antología de poesía italiana contemporánea. Su título, esa puerta de entrada a lo nuevo tantas veces franqueada, apenas deja ver que se trata de catorce poetas. Y de que la poesía que late en sus páginas es attuale.

Esta vez la llave para abrirme paso en la lectura es la edición bilingüe, la posibilidad de leer a la izquierda la versión original y a la derecha la traducción al español. Y el hecho de darme cuenta de cuán poco llega a nuestras orillas la poesía escrita hoy en Italia. Hoy, ya sabemos, es un período que va desde los años sesenta hasta este primer cuarto del siglo digital.

Poesia italiana attuale (Buenos Aires Poetry, 2026) nos acerca a catorce poetas italianos, nueve hombres y seis mujeres, casi todos vivos, todos nacidos entre el fin de la segunda guerra mundial y la caída del muro de Berlín. Los “treinta gloriosos” trajeron algo más que crecimiento económico, pleno empleo y estado de bienestar.

La antología permite acercarnos a poetas de distintas partes de Italia, la mayoría de ellos traducidos a varias lenguas, y cada uno con búsquedas propias en torno a la forma y el lenguaje.

¿Poesía italiana actual?

El filósofo y poeta italiano Daniel Filoni, que actualmente reside en Buenos Aires, emprendió el trabajo de seleccionar y traducir al español los más de cincuenta poemas que forman el volumen. El editor y traductor elige abrir la antología con un epígrafe de Schelling que habla de la odisea del espíritu humano, el cual, por una admirable ilusión, al buscarse a sí mismo, huye de sí mismo. Tal vez en esa cita se cifra el alma de los poemas reunidos, pero también, y sobre todo, tal vez allí esté la clave de la búsqueda, siempre fallida, pero a veces rozada por un destello de verdad, de la poesía.

Además, y esta es una de las riquezas del texto, Filoni se vio en la necesidad de agregar 357 notas aclaratorias acerca de las decisiones de traducción. Creo que una de las atracciones de las ediciones bilingües está en la posibilidad del develamiento, como si los lectores pudiésemos asomarnos al laboratorio del lenguaje. Poesía italiana attuale no es la excepción.

En los poemas hay trenes y tranvías. Hay soles, mar y vidrios empañados. Hay la inasible simetría del hallazgo y de la pérdida, del misterio y el nombre. Hay Dios, hay oraciones y hay santas. Los poetas nos hablan de pájaros heridos y de mujeres que irradian más allá de su voluntad. Hablan de madres, de hijas y de abuelas.

La Poesía italiana attuale nos lleva de viaje por cuidades, calles y árboles. Nos habla de pasión amorosa y de lenguaje desesperado. Nos trae labios, besos y fútbol. En sus páginas hay soledad y viento y persianas que golpean. Hay la insondable soledad de Getsemaní.

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Hay cedros del Líbano y auroras sobre la nueva mañana. Hay un hombre que corre y en el trayecto entiende que no había entendido nada. Y otro hombre que, yendo a dar consuelo lo recibe. Es el triunfo de la piedad sobre la desesperación, dice el traductor en sus notas.

Notas que abren de Daniel Filoni

Esas notas son como la cocina de una casa, ese lugar a en el que se reúne la familia en el ajetreo de los días, y al que llegan sólo las visitas más cercanas, las más queridas, con las que la conversación anida en la confianza. Notas en las que Filoni, lejos de querer clausurar, abre. Notas en las que nos cuenta, en una poco común reciprocidad con los lectores, de algunas decisiones. 

Por qué elige dejar alguna palabra en italiano -para respetar el linaje, dice-, cómo busca que los poemas respiren Río de la Plata, qué decisiones toma para el grito y el susurro y la respiración, las preguntas que se hace para traducir lo seco o lo contundente o lo solemne o lo frágil de algunos fraseos, si conservar o no y por qué un hipérbaton, qué lo lleva a traducir un gerundio por un subjuntivo, qué palabra traer para que el verso pegue en el cuerpo. Tal vez, la traducción no sea sino sea el balbuceo de alguien que sólo puede nombrar las partes de un todo que se rompió.

Y que en ese balbuceo está rindiendo homenaje a un legado

En suma, notas en las que, al mostrarnos los dilemas del traductor, nos habla de los límites y posibilidades de esa materia siempre escurridiza de la que está hecha la poesía. Y en el mismo momento y por las mismas notas nos habla de una insistencia, esa que lleva a los poetas a escribir, a los traductores a sentarse a calibrar y a nosotros a leer, a pesar de la indiferencia del sol que sabe que va a perder la batalla contra la niebla.

Los 14 poetas de “Poesía italiana actual”

¿Quiénes son los poetas de Poesia italiana attuale? ¿Y por qué le damos la bienvenida a la posibilidad de que salgan del italiano para entrar al español?

Maurizio Cuchi, cuyo poema sin título bien podría ser, además de una escultura preciosa, la piedra basal de una clase de lingüística

Patricia Cavalli, que descree de las palabras que han perdido la furia y se han convertido en señoritas

Milo De Angelis, que tiene la osadía de poder decir: lo infinito aparece en lo poco

Tiziano Broggiato, que en sus poemas conjuga la búsqueda de palabras con la llegada y la retirada de la luz

Francesco Macciò, que le reza a la Señora de la persistencia y la mutación, que se abisma porque quien se aleja, si es que se aleja, no sabe que está adentro

Beppe Salvia, que honra el dolce far niente, que, como El entenado de Saer, tiene que recordarse que esta es nuestra vida

Maria Grazia Calandrone, que desde la forma experimenta en búsqueda de una casa, como son casa los cuerpos, los abandonos, las curaciones

Davide Rondoni, que distingue y homologa la materia y palabras, poesía y oración

Alessandro Agostinelli, que es capaz de suponer qué linda debe haber sido la vida que no vivimos

Francesco Tomada, que afirma sin dudas que patria es donde un hombre planta un granado y puede esperar a comer sus frutos

Flaminia Cruciani, que se anima a decir que la espera es una forma extrema de coraje

Viola Barbara, que sabe que nadie sabe cuántos días nos quedan y aun así escribe

Maria Borio, que escribe una verdad, su verdad, desde la dimensión de un punto solo en el desierto rojo

y Alberto Fraccacreta que se anima a reescribir, desde una lengua íntima y ajena a la vez, la larga noche de Getsemaní, aunque no tenga palabras para el consuelo.

Una lectura desde el español y la traducción

Hasta aquí una lectura desde mi lugar de migrante argentina en Perú, de socióloga mudada al país de las letras, que, sin haber cambiado de idioma, me encontré con otro español y sin haber cambiado de profesión me encontré en la literatura con una lengua diferente a la de la sociología. Porque, como dice Patricia Cavalli en uno de sus poemas, a veces uno quisiera cerrar, pero queda una pregunta, una insgnificante ausencia, una duda sutil, un ligero peligro.

Los dejo con los poemas, con los dilemas de la traducción, que son los de la lengua, no sin antes cerrar con un verso de Cucchi, el autor que abre el poemario:

El epílogo, sea cual sea, no cuenta. Jamás.

Poeta, ensayista, docente, socióloga especializada en desarrollo humano e investigación interdisciplinar, con énfasis en metodologías cualitativas. Diseña y coordina talleres que conjugan literatura, cine y fotografía. En 2024, publicó su primer poemario Del amor sus variaciones (Buenos Aires, Enero Editorial)

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