Espejos de Babel: Kenneth Koch

Espejos de Babel: Kenneth Koch

Tras un larguísimo forcejeo, termino la traducción, o más bien habría que decir domesticación, de ese poema torrencial y hercúleo de Kenneth Koch

Un poema-río extraordinariamente singular

Se trata de un texto que me llevaba obsesionando varias semanas desde que un amigo llamó la atención sobre él a altas horas de la madrugada, en una reunión de feligreses. Es un ejemplo paradigmático de la teoría de los multisistemas de Yuri Lotman, aplicada, entiéndase, a la materialidad de los textos. A base de brutas colisiones entre los distintos niveles estructurales se va desprendiendo el sentido en todas direcciones. También es un ejemplo claro del poema que a cualquiera le hubiera gustado escribir, naturalmente. Lo sentimos percutir con ese suave animus iocandi (que en mi traducción está todavía más atenuado, rozando la desaparición) y que al mismo tiempo desprende sapiencia, proximidad crítica con la vida, poniendo el énfasis en los arcos fenomenológicos, en las cosas que ocurren y que pueden tocarse, enjuiciándolas. A Husserl le hubiera encantado. Ni que decir tiene que, además, funciona a modo de robusta ars poetica. Vamos de significante en significante, de imagen en imagen, errando, nosotros, nómadas vocacionales de la significación, y por eso, al fin y al cabo, la mejor forma de encontrarse es asumirse delicadamente perdido.
Extraordinario. Lo he hispanizado en sus referencias, incluyendo alguna que otra fechoría.

***

UN TREN PUEDE OCULTAR OTRO

Kenneth Koch

Un verso cualquiera, en un poema,
podría esconder otro verso,
lo mismo que en un cruce un tren 
puede ocultar otro tren.
Esto quiere decir que si estás esperando
para cruzar las vías, debes, por lo menos,
dejar pasar unos minutos tras perder de vista 
el primero de ellos. De igual modo, cuando leas,
espera un poco antes de saltar de línea,
para que continuar leyendo sea seguro.
En cualquier familia, una hermana puede
ocultar a otra, de manera que, cuando la visites,
será mejor contemplarlas a ambas, dado que
si te inclinas en primer lugar por una de ellas
después quizá termines amando a la otra.
Si eres mujer, un padre o un hermano
podrían ocultar detrás a aquel hombre
que aún sigues esperando para amar.
Delante de una cosa siempre hay otra cosa.
Hay palabras que están delante y no dejan ver
los objetos, ideas o emociones que ocultan.
Un deseo puede ocultar otro. Y la reputación
de un individuo puede ocultar la reputación
de otro. En mitad de un patio con jardín
este camino esconde otro camino
sobre el que un perro puede ocultar otro perro,
así que si logras escapar con éxito del primero
nada te garantiza estar a salvo.
Un rosal puede ocultar otro rosal, y un racimo
de rosales más; y en el cementerio
de San Rafael, una sola tumba
es posible que oculte otras muchas tumbas.
En el amor, cualquier reproche puede
estar velando otro reproche, y una queja
en principio inofensiva es posible que esconda
una muchísimo peor. Un atropello
puede ocultar otro atropello –un tirano
le hace sombra a otro: esa medalla en el pecho
replica otra medalla, y otra, y otra; y así, varios
dudosos hombres en fila india–. Una música
puede ocultar otra. Y cualquier mojadura
puede ocultar otra, lo mismo que
cuando caminas bajo la lluvia, en el pasado.
Las ideas comunes pueden esconder
otras ideas: la vida es sencilla demuestra
que existe otra vida en la falta de gusto,
lo mismo que en un poema de Lamartine.
Las plegarias ocultan siempre otras plegarias,
y en los laboratorios, entre trastos y viales,
tras toda invención hay otras invenciones.
Un atardecer puede ocultar otro, y una sombra,
un manojo de sombras. Así que uno
aguarda al borde de las vías hasta que pasen
estos dobles ocultos, tan difíciles de ver.
Un mellizo puede ocultar perfectamente
al otro: ¡y quién te dice a ti que no haya
muchos más ahí dentro! Cuando vivíamos
en el campo, los ríos multiplicaban
nuestros rostros, pero en realidad ocultaban
algo más: otra herida. Mi mujer y yo
vivíamos a las afueras, pero ella ahora
ya no está, y yo sigo aquí. Una madre
animosa esconde, es posible, una hija
poco inteligente o algo torpe. Y la hija,
al mismo tiempo, oculta otra hija inteligente.
De hecho, están en este momento
en la estación de tren, y la menor
sujeta una bolsa de la compra más grande
que la que sujeta la madre, que queda oculta.
Se ofrece uno a echar una mano
y de pronto se encuentra con la bolsa
tan pesada de la madre, que debe llevar también.
Ya hemos dicho que un amor puede esconder
otro amor, o acaso el mismo amor;
solo hay que pensar en todas esas veces
en las que te amo suena falso y uno
descubre un amor más virtuoso, que estaba detrás.
Un estoy lleno de dudas no cabe duda
de que realmente esconde un estoy seguro de que
y un sueño puede ocultar otro, siempre.
En el Jardín del Edén la pareja germinal
puede esconder realmente a otra pareja,
Adán y Eva. Jerusalén tiene dentro otra Jerusalén.
De manera que cuando alcanzas algo,
has de detenerte para dejarlo pasar,
asegurándote así de lo que puede haber detrás.
Y si estás en casa, hay que tener cuidado,
porque un recuerdo en cualquier parte
puede tener escondido otro recuerdo peor,
y esto es obvio porque así funciona la memoria,
ese descenso atroz e indestructible.
Una campiña puede ocultar otra campiña,
más todavía si estás durmiendo en ella,
y una canción oculta indudablemente otra canción
mientras tú ya eres otro respecto a la primera vez
que la escuchaste. Si oyes golpes
en el piso de arriba, asegúrate de que no sea
un vulgar bongo. Un amigo
siempre esconde otro amigo
y cuando estás fumando un cigarrillo
con él a la puerta de una discoteca
entras en el local y entonces aparece otro
con el que hubieras preferido hablar desde el principio.
Un profesor, un médico, la ternura, la desidia,
la enfermedad, una mujer, un hombre
pueden esconder otro. Tómate un respiro
y deja que lo primero pase. Porque piensas
que ya es seguro cruzar y, cuando lo haces,
te pasa por encima lo que estaba oculto.
Es muy importante haber esperado,
aunque sea un momento,
no saltar las líneas tan deprisa,
para descubrir qué demonios había realmente ahí.

Oviedo, 1992. Poeta y profesor español.

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