Llega agosto. Promedia agosto. Se va agosto.
El mes dedicado al primer emperador romano, César Augusto. Augustus: majestuoso, sagrado.
Y no ha hecho frío por aquí, sobre el Pacífico. Un agosto calcinante en algunos países de Europa.
Empezó agosto y habré de recordar cumpleaños, efemérides y rituales. En agosto nacieron Borges, Cortázar, Isabel Allende. Agosto, el mes de la Pachamama y del inicio de la cosecha de tomates, pimientos y calabacines en España; de chirimoya, arándanos y paltas en Perú. De libros, será en mi caso. Agosto, el mes de Santa Rosa y su tormenta, sus mercedes.
Perder el alma en lo seco
No lo sé cuando empiezo a imaginar estas líneas en mi cabeza, pero agosto traerá una lluvia como hacía mucho no vivía. Volveré a sentir el olor de la tierra al recibir el agua, el rodar inconfundible de las llantas en el asfalto mojado, las gotas que caen de los árboles cuando ya paró de llover, una cierta frescura al fin.
Lo que tengo claro es que, desde entonces, agosto me recordará el verano que aprendí el verbo agostarse. Vino así, de golpe, nunca había escuchado ni leído la palabra, y de repente, tres veces en la misma semana, en tres lugares diferentes. ¿Cómo puede esquivarse una palabra tanto tiempo y que súbitamente aparezca condensada en un tiempo ínfimo?
Aquel verano, aquel febrero, paré con la bici en una librería porque me sobraba media hora antes de llegar a donde iba. No buscaba nada, pero salí con dos libros de poemas. Un Vitale y un Pavese. Podrían haber sido otros, o ninguno, o más. Los fui leyendo las mañanas siguientes. Y entonces, en Aclimatación, de la uruguaya Ida Vitale, leí:
Primero te retraes,
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te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
No podía ser. Era la segunda vez que el verbo me salía al encuentro en esa semana.
Dice el diccionario sobre agostar:
- Secar o abrasar las plantas
- Consumir, debilitar, o destruir las cualidades físicas o morales de alguien.
Consigna sus sinónimos:
secar, abrasar, marchitar, asolar, resecar, mustiar, languidecer, debilitar, ajar,
consumir, gastar, decaer, deteriorar.
Castigo y revelación
Pocos días antes comentábamos en una reunión los poemas de la Biblia. Sí, claro, el Cantar de los Cantares en primer lugar, toda la narración de la creación, pero los salmos también, incluso algunas de las cartas de Pablo. Y los poemas de Nahum, dijo alguien. ¿Los poemas de Nahum? No los conocía, así que ahí fui. Nahum habla de un Dios que camina entre tempestades y huracanes, dice que las nubes son el polvo de sus pies. Es un Dios vengativo, no me habla, pero sigo y entonces leo:
Él amenaza al mar, y lo hace secar, y agosta todos los ríos.
Ahí, está, agosta. Segunda vez que leía la palabra en pocos días.
La primera había sido en un cuento. Un amor de juventud, la interrupción abrupta por parte de ella, un silencio de décadas hasta que llega una carta. Y entonces van y vienen las cartas, con timidez al principio, merodeando lo indecible, hasta que vuelve algo de la anterior camaradería y entonces él, sentado junto a la ventana que da al campo cubierto de nieve, lee tuve miedo de que te agostaras.
Si fuera un buen cuento no sabríamos qué lee el hombre cuando deja la carta en la mesa, abre la puerta de su cocina calentita y sale a respirar al horizonte blanco, crudo, helado. No es un buen cuento, pero somos buenos lectores y sabemos que eso que dice la carta es sólo un balbuceo, un intento de ponerle palabras a algo que no tiene explicación, que ya no importa que la tenga.
Los hemisferios de agosto
Si agostarse en el español de la península ibérica tiene que ver marchitarse, ¿qué traería la palabra si viniera de Sudamérica, donde agosto trae los últimos y más crudos latigazos del invierno? ¿Cuál sería la traslación anímica o moral del fenómeno físico?
Ensayo definiciones. Agostar:
- Helar o pasmar las plantas
- Congelar, bloquear o petrificar las cualidades físicas o morales de alguien.
Serían sus sinónimos:
congelar, helar, enfríar, escarchar, pasmar, entumecer, paralizar.
Agostarse, de este lado del mundo, sería algo así como morir de hipotermia, con la pena congelada en el pecho.
Aún no lo sé pero cuando imagino escribir sobre agosto y sus frutos, habré de caminar por ciudades en las que aún suenan las campanas de las Iglesias, muchas, al mismo tiempo, a la misma hora.
Juego.
Agostarse, angostarse, volverse estrecho, pequeño
Agostarse, agotarse, rendirse, terminar exhausto.
Tal vez todas esas formas cercanas reverberen en este octavo mes del año.
Llega agosto. Promedia agosto. Se va agosto. Su luz, su fuerza, su crudeza para el frío y para el calor, sus remembranzas. Sigo leyendo.
Leo en Borde del paraíso, de Ida Vitale:
Me ha quedado
tu labio sobre el cuerpo
para ofrecerme muerte
en signos dulces.
Un río de palabras no dichas
se ha agostado.
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