Cuánto cobraba un soldado romano: sueldo y pagas de los legionarios a los centuriones

Cuánto cobraba un soldado romano: sueldo y pagas de los legionarios a los centuriones

Descubre cuánto cobraba un legionario romano, qué era el stipendium y cuánto ganaba un centurión: sueldo, descuentos, botín y recompensas al retirarse.

La respuesta breve es que un legionario romano del siglo I d. C. cobraba nominalmente unos 225 denarios al año, equivalentes a 900 sestercios. La paga se entregaba normalmente en tres plazos, pero el soldado no recibía toda esa cantidad libremente: se descontaban determinados gastos y, además, sus ingresos podían aumentar gracias a donativos imperiales, botín, ascensos y recompensas al licenciarse.

Sin embargo, no existió un único “salario del soldado romano”. La paga cambió entre la República, el reinado de Augusto y los emperadores posteriores. También dependía del rango, la unidad, la provincia y la evolución de la moneda.

Del ejército republicano al ejército profesional

Durante buena parte de la República, el ejército romano se basó en el reclutamiento de ciudadanos propietarios. En teoría, el ciudadano acudía a la guerra como parte de sus obligaciones cívicas y debía aportar una parte de su equipo.

Este sistema funcionaba relativamente bien cuando las campañas eran breves y se desarrollaban cerca de Italia. Pero la expansión de Roma modificó completamente las condiciones del servicio militar. Las guerras se hicieron más largas, los ejércitos permanecieron durante años lejos de sus hogares y cada vez fue más difícil encontrar ciudadanos dispuestos a abandonar sus tierras durante periodos prolongados.

En este contexto se sitúan las reformas asociadas a Cayo Mario, iniciadas durante su consulado del año 107 a. C. Mario permitió reclutar a ciudadanos con escasos recursos, los llamados capite censi, que anteriormente quedaban fuera de las categorías censitarias tradicionales. El Estado pasó a proporcionarles el equipo y el servicio militar se convirtió en una opción de subsistencia para algunos sectores de la población.

No obstante, conviene evitar una simplificación frecuente: Mario no creó de un día para otro un ejército profesional idéntico al del Imperio. La profesionalización fue un proceso gradual, impulsado por la expansión romana, la duración de las campañas, la crisis del reclutamiento y las guerras civiles del siglo I a. C.

La dependencia económica del soldado respecto al ejército y del ejército respecto a su general sí aumentó. Un comandante que prometía tierras, dinero o botín podía adquirir una influencia política extraordinaria. Esa transformación contribuyó a explicar el ascenso de figuras como Mario, Sila, Pompeyo y Julio César.

Qué era el stipendium romano

La paga ordinaria del ejército romano se llamaba stipendium. El término designaba inicialmente un pago relacionado con el servicio militar y acabó convirtiéndose en la soldada regular de las tropas.

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El stipendium no era exactamente equivalente a un salario moderno. Formaba parte de un paquete de compensación más amplio que incluía, según la época y la unidad:

  • Paga monetaria.
  • Alimentación o raciones.
  • Alojamiento en el campamento.
  • Equipo militar.
  • Vestimenta y calzado.
  • Posibilidad de recibir botín.
  • Donativos extraordinarios.
  • Recompensa al licenciarse.

Durante el Alto Imperio, los soldados recibían normalmente la paga anual en tres entregas, conocidas también como stipendia. La documentación militar indica que los pagos se realizaban, de forma habitual, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 1 de septiembre.

¿Cuánto cobraba un legionario romano?

La cifra mejor documentada corresponde al legionario común del siglo I d. C. Su paga nominal era de:

ConceptoCantidad
Paga por cada entrega300 sestercios
Número habitual de pagos3
Total anual900 sestercios
Equivalencia225 denarios

El denario equivalía convencionalmente a cuatro sestercios. Por tanto, 900 sestercios equivalían a 225 denarios.

Esta es la cifra que suele utilizarse para responder a la pregunta “cuánto cobraba un soldado romano” cuando se habla del periodo de Augusto y de buena parte del siglo I d. C. Las fuentes literarias y la documentación militar permiten considerar razonablemente segura esta cantidad para el legionario ordinario, aunque no ofrecen una tabla completa para todos los rangos y unidades.

El dato debe entenderse como paga bruta o nominal. El legionario no recibía necesariamente 225 denarios completamente disponibles para gastar. Parte de la cantidad podía destinarse a comida, ropa, calzado, equipo y otros suministros.

Evolución del sueldo del ejército romano

La paga de los soldados romanos aumentó varias veces entre la República tardía y el siglo III. Pero el incremento nominal no siempre significó una mejora equivalente del nivel de vida, porque también cambiaron los precios y el contenido metálico de las monedas.

PeriodoPaga anual tradicional del legionarioObservaciones
República mediaCifra basada en los datos de PolibioLa conversión a denarios es discutida
César y transición al PrincipadoEn torno a 225 denarios en la reconstrucción habitualLa cronología exacta del aumento plantea problemas
Augusto225 denariosTres pagos anuales de 75 denarios
DomicianoAproximadamente 300 denariosSe relaciona con la introducción de un cuarto pago
Septimio SeveroAproximadamente 450 denariosAumento nominal en un contexto de mayor gasto militar
CaracallaAproximadamente 675 denariosLa depreciación monetaria dificulta la comparación
Maximino el TracioAproximadamente 1.350 denarios en algunas reconstruccionesCifra muy elevada y de valor real incierto

Las cantidades posteriores a Augusto deben presentarse con más cautela que los 225 denarios del legionario del siglo I. Proceden de una combinación de fuentes literarias, documentos, estudios numismáticos y reconstrucciones modernas.

La paga antes de César

El historiador Polibio describe la paga del ejército republicano en el siglo II a. C. Según su relato, el infante recibía dos óbolos diarios, mientras que los jinetes cobraban más. Convertir esas cantidades a denarios y compararlas directamente con el Alto Imperio no es sencillo, porque el valor de las monedas y las reglas contables cambiaron.

La tradición historiográfica suele afirmar que la paga del legionario fue aumentada durante la época de Julio César. Sin embargo, no todos los estudios reconstruyen de la misma manera la cantidad republicana anterior ni el momento exacto en que se aplicó el aumento. Por eso es preferible hablar de una progresión hacia los 225 denarios anuales que aparecen claramente documentados para el siglo I d. C., en lugar de presentar una cifra republicana única e indiscutible.

Augusto y los 225 denarios

Durante el gobierno de Augusto se consolidó una estructura más regular para el ejército permanente. El stipendium del legionario común quedó fijado convencionalmente en 225 denarios anuales.

Augusto también reguló la duración del servicio y las recompensas de los soldados licenciados. Suetonio relaciona expresamente el servicio militar con la paga, el tiempo de permanencia y las recompensas según el rango. El sistema augusteo convirtió la carrera militar en una institución más estable y previsible.

Domiciano y el cuarto pago

El siguiente aumento importante se atribuye normalmente a Domiciano. La paga anual habría pasado a unos 300 denarios, equivalentes a 1.200 sestercios.

La explicación tradicional es que se añadió un cuarto pago anual, el llamado quartum stipendium. De este modo, el legionario habría recibido cuatro entregas de 300 sestercios en lugar de tres.

La interpretación no es completamente pacífica. Las fuentes antiguas no proporcionan una nómina detallada de todo el ejército y los historiadores han discutido si el cambio debe entenderse como un cuarto pago propiamente dicho, como un aumento de cada entrega o como una modificación contable. Para un artículo divulgativo, lo más prudente es presentar los 300 denarios como la cifra tradicionalmente aceptada y explicar que el mecanismo exacto se debate.

Septimio Severo y Caracalla

Septimio Severo elevó de nuevo la paga militar. La cifra habitualmente utilizada es de unos 450 denarios anuales para el legionario común. Su sucesor Caracalla habría llevado la paga hasta aproximadamente 675 denarios.

Estos aumentos tenían una clara dimensión política. El ejército había adquirido un peso decisivo en la sucesión imperial y los emperadores necesitaban asegurar la lealtad de las tropas. Pero el aumento nominal también coincidió con un periodo de dificultades financieras, mayor presión fiscal y deterioro progresivo de la moneda.

Por eso, un legionario que cobraba 675 denarios no disfrutaba necesariamente de tres veces el poder adquisitivo de quien cobraba 225. La cantidad de plata contenida en las monedas, los precios y la disponibilidad de bienes eran factores fundamentales.

Salario nominal y salario real

Esta es, probablemente, la distinción más importante de todo el asunto. El salario nominal es la cifra: 225 denarios. El salario real es lo que esa cifra permitía comprar, y ahí es donde las comparaciones simples se rompen.

Pasar de 225 a 450 denarios parece duplicar el ingreso. Pero si al mismo tiempo la moneda pierde plata y el trigo sube de precio, el poder adquisitivo puede haber crecido mucho menos de lo que sugiere el número, o incluso caer. Para acercarse a una estimación real haría falta conocer el precio del trigo, de la carne, el vino y el aceite, el coste de la ropa y el calzado, el jornal de un trabajador civil, el contenido metálico de la moneda, la provincia de destino y las deducciones concretas de cada unidad. Es mucha información, y no toda se conserva. La inflación y la devaluación monetaria de los siglos II y III hacen especialmente resbaladiza cualquier comparación directa con el siglo I.

¿Qué le descontaban a un soldado romano de su paga?

El soldado cobraba en bruto, y parte de esa cantidad servía para cubrir su propia manutención. Las fuentes documentales —sobre todo los papiros militares conservados en Egipto— registran deducciones por comida, ropa, calzado, forraje para los animales, ropa de cama y otros suministros de la unidad. Esa documentación es valiosísima porque muestra, con detalle contable, cómo la administración anotaba tanto la paga como los descuentos antes de entregar el saldo al soldado.

Dicho esto, sería un error pensar que todos los legionarios perdían siempre el mismo porcentaje de su sueldo: las deducciones variaban con la época, la unidad y las circunstancias. Y que se descontara la comida no significa que el soldado tuviera que salir a comprarla en el mercado; normalmente la recibía directamente a través de la logística del ejército, y el descuento era solo el reflejo contable de ese suministro.

El armamento es un terreno más resbaladizo. Es posible que algunos elementos del equipo se cargaran contablemente al soldado, pero no hay evidencia sólida de que todas las armas y armaduras se descontaran siempre del stipendium. Conviene distinguir lo que está bien documentado de lo que solo puede reconstruirse por hipótesis.

Diferencias de sueldos entre legionarios y centuriones romanos

No todo el ejército cobraba igual, ni de lejos.

El miles gregarius, el soldado raso, es la referencia más segura: 225 denarios anuales en el siglo I. Por encima estaban los principales —optiones, portaestandartes, cornicen y otros especialistas—, que según algunos documentos y reconstrucciones cobraban una vez y media o el doble que un soldado común; de ahí los términos sesquiplicarius y duplicarius. La correspondencia exacta entre cada título y una cifra concreta, sin embargo, no siempre está clara.

El signifer, portador del estandarte de la centuria, tenía además una función singular: podía encargarse del dinero depositado por los soldados de su unidad, algo parecido a una caja de ahorros de campamento.

El aquilifer, portador del águila legionaria, ocupaba un puesto de gran prestigio cuyo valor no se medía solo en denarios, sino en honor y en proximidad a la promoción.

Cuánto cobraba un centurión romano

Mucho más que un legionario, pero sin una cifra única aplicable a todos. La paga de un centurión dependía de la cohorte, la antigüedad, la categoría dentro del cargo, la legión y la época, y variaba especialmente si llegaba a la primera cohorte o ascendía a primus pilus. Algunas reconstrucciones modernas sitúan la paga de ciertos centuriones en torno a los 3.750 denarios anuales, con rangos superiores que podían superar ampliamente esa cifra. Son cantidades que corresponden a los puestos más altos, no al centurión medio, así que conviene no generalizarlas.

La respuesta honesta a “cuánto cobraba un centurión” es: varias veces más que un legionario, con una horquilla amplia según el puesto exacto.

Auxiliares y pretorianos

Las tropas auxiliares, sin ciudadanía romana en origen, servían en infantería, caballería o unidades mixtas y cobraban de forma distinta a los legionarios, con diferencias documentadas entre infantes, jinetes de cohortes mixtas, jinetes de alas y mandos. Un recibo de pago hallado en Vindonissa, fechado en el año 38 d. C., se ha usado para estudiar el sueldo de un jinete auxiliar, aunque los especialistas discuten cuánto se puede generalizar a partir de un solo documento.

Los pretorianos, en cambio, disfrutaban de una posición privilegiada: destinados cerca de Roma, con más influencia política, cobraban por encima de los legionarios provinciales, recibían donativos más generosos y, bajo Augusto, una recompensa de licenciamiento mayor. Su atractivo no era solo el sueldo anual, sino la cercanía al poder y las oportunidades de ascenso.

Cuánto duraba el servicio militar

La duración del servicio cambió con el tiempo. Durante la República, las campañas podían prolongarse de manera irregular, especialmente en periodos de guerra continua.

Con Augusto se consolidó un sistema más estable. El servicio de los legionarios solía situarse en torno a los 20 años, aunque en la práctica muchos soldados permanecían más tiempo, especialmente si continuaban como veteranos en servicio o si las necesidades militares impedían su licenciamiento.

Los auxiliares podían tener periodos de servicio diferentes, habitualmente más largos. La duración teórica y el tiempo real de permanencia no siempre coincidían.

El problema de los años de servicio aparece reflejado en los motines de las legiones tras la muerte de Augusto en el año 14 d. C. Tácito describe las reclamaciones de los soldados por la duración del servicio, las condiciones de retiro y las deducciones que reducían sus ingresos.

La recompensa al retirarse

La baja honorable, honesta missio, no era solo el final del servicio: podía ser el momento económico más importante de la vida de un veterano. Entre las recompensas posibles había dinero, tierras, ciudadanía romana para determinados auxiliares, privilegios fiscales o jurídicos, y acceso a colonias de veteranos.

Augusto creó el aerarium militare, un fondo específico para financiar estas recompensas, porque el problema de siempre era el mismo: prometer premios a la tropa es fácil, pero el Estado no siempre tenía el dinero a mano para cumplir de inmediato. La recompensa habitual para un legionario bajo Augusto fue de 12.000 sestercios (3.000 denarios); para un pretoriano, unos 20.000 sestercios. Son cifras enormes si se comparan con la paga anual —más de una década de sueldo nominal de golpe—, aunque no hay garantía de que todos los soldados la cobraran puntualmente ni siempre en efectivo: en ciertos momentos se pagó en tierras u otras formas de compensación.

¿Cuánto serían hoy 225 denarios?

Aquí es donde conviene resistir la tentación del titular fácil. No existe una conversión exacta entre 225 denarios y euros actuales, y cualquier cifra que se presente como tal simplifica demasiado.

Hay varias formas de aproximarse, ninguna perfecta. Se puede partir del contenido de plata del denario, pero el precio moderno de la plata no refleja el poder adquisitivo romano, porque la moneda no circulaba solo por su valor metálico. Se puede comparar la paga anual con los jornales de un trabajador romano, lo que da una idea más útil de la posición social del soldado, aunque los datos sobre salarios civiles son fragmentarios y varían de un lugar a otro.

Se puede calcular cuántas raciones de trigo compraba un denario, un método que ilustra bien la cuestión de la subsistencia pero deja fuera ropa, vivienda e impuestos. Y se puede intentar reconstruir una cesta de consumo completa, el método más ambicioso y también el más difícil, porque los precios que se conservan pertenecen a lugares y momentos distintos entre sí.

La conclusión razonable, más que una cifra en euros, es esta: el sueldo de un legionario era un ingreso regular y comparativamente sólido dentro de la sociedad romana, sujeto a descuentos, complementado con beneficios en especie y capaz de multiplicarse, para algunos, gracias al botín, los donativos y la recompensa final. Convertirlo en un número de nuestra economía dice menos sobre Roma que sobre nuestras ganas de encontrar equivalencias donde probablemente no las hay.

Fundador y director editorial de Nos vemos los juevesJosé Luis Brito
Arquitecto y divulgador cultural. Desde muy pequeño me gustó la literatura. A los ocho años escribí mi primer cuento y, desde entonces, no he dejado de contar historias. En 2017 fundé Nos vemos los jueves con el objetivo de contribuir a la divulgación cultural y acercar el conocimiento histórico y artístico a un público amplio, desde una mirada rigurosa pero accesible.

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