Robert Capa, fotografo de guerra

El lado femenino de Robert Capa

Robert Capa nunca existió. Y nunca existió porque fue una invención de Gerta Pohorylle y de Endrée Friedmann. Ambos judíos exiliados en París en busca del éxito. Una fascinante y amarga historia que terminará en España, con la Batalla de Brunete. Endreé Friedmann, un judío húngaro con nociones de fotografía que acababa de llegar a…

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Robert Capa nunca existió. Y nunca existió porque fue una invención de Gerta Pohorylle y de Endrée Friedmann. Ambos judíos exiliados en París en busca del éxito. Una fascinante y amarga historia que terminará en España, con la Batalla de Brunete.

Endreé Friedmann, un judío húngaro con nociones de fotografía que acababa de llegar a París. Consiguió trabajo haciendo fotografías para un panfleto de seguros de vida, y necesitaba una chica joven y rubia como modelo. Esta chica era Ruth Cerf, una refugiada suiza que conoció en un café.

Ella accedió a hacer de modelo, pero decidió llevar a una amiga porque le preocupaba estar a solas con Friedmann. La amiga de Cerf era Gerta, una chica judía de buena casa (y rebelde) que había llegado a Francia con el pasaporte polaco y la ayuda de varias organizaciones comunistas que daban albergue a refugiados políticos. Ambos conectaron desde el primer instante1. 

Gerta Pohorylle y Robert Capa
Robert Capa y Gerta Pohorylle

Endreé tenía mucho potencial, pero era demasiado indisciplinado, bohemio, arrogante, incomprensible, mujeriego y aventurero. Gerta pensó que si todo ello se unía a una buena actitud profesional ambos podrían salvarse de la miseria. Así pues, ella le enseñó a arreglarse, a dejar de beber tanto y a tener un poco de profesionalidad. Él a cambio le enseñó a utilizar una cámara Leica. Gerta, que era muy buena mecanógrafa y hablaba alemán, inglés, francés y español, se convirtió en la representante de Endreé Friedmann (que se cambió el nombre a André, para sonar más francés) y en editora fotográfica en Alliance Photo2. 

Ambos formaban una pareja de igual a igual; tenían la misma edad, procedían de entornos culturales similares, compartían posturas políticas similares y ambos trabajaban en el campo del fotoperiodismo.

Pero sus nombres seguían revelando demasiado sobre sus historias… Gerta se convirtió  en Gerda y su impronunciable apellido fue reemplazado por Taro, que probablemente la tomara de un artista japonés llamado Taro Okamoto. André Firedmann también era un nombre demasiado alemán, incluso judío, además de que ya existía un Friedmann fotógrafo3… Y así nació la fabulosa idea que cambiaría la vida de ambos: 

«André y Gerda habían decidido fundar una sociedad de tres personas. Gerda, que trabajaba para una agencia de fotografía [Alliance Photo], haría de secretaría y de representante comercial; André sería el empleado del cuarto oscuro; y los dos habían sido contratados por un fotógrafo norteamericano rico, famoso y con talento (e imaginario) llamado Robert Capa, que estaba supuestamente de visita en Francia».4

La loca idea del fotógrafo estadounidense ficticio hizo que sus imágenes se vendieran por mucho más dinero y su vida mejoró considerablemente. Sin embargo, en poco tiempo el director de Vu los descubrió. Las imágenes eran muy buenas y eso les permitió seguir trabajando, incluso con más reconocimiento. Ce Soir y Regards no dejaban de pedirles más reportajes. Finalmente, Alliance decidió contratar a Robert Capa para entregar tres reportajes al mes, que luego Gerta veía el extranjero5.

Robert Capa, fotografo de guerra

El reconocimiento de Robert Capa les llevó a documentar la Guerra Civil española gracias a la revista Vu6. Sintieron la Guerra Civil como una revolución personal y de lucha contra el fascismo, a través de hacer público lo que ocurría en nuestro país. En ese momento la pareja firmaba las imágenes como Photo Capa, tanto las de Friedmann como las de Pohorylle7.

A principios de 1937 Gerda Taro firmó su propio contrato con Ce Soir y empezó a firmar las imágenes como Photo Taro8. Por fin Taro empezaba a tener el reconocimiento que buscaba, ya que su compañero se había apoderado del nombre de Robert Capa y ella quería más. Con ese afán decidió aventurarse más de lo que debía en al boca del lobo y en la huida de la Batalla de Brunete quedó muy malherida,  muriendo al día siguiente en el hospital. Su amigo, Ted Allan, decía que incluso medio inconsciente Gerda preguntaba orgullosa por su cámara y decía que había tomado las mejores fotografías de su vida9

«A Gerda Taro, muerta en el frente de Brunete»
Poema: PÉREZ INFANTE, L. «A Gerda Taro, muerta en el frente de Brunete». Hora de España, núm XVII, mayo de 1938, p. 70.

Y así es como Endreé Friedmann se quedó sólo junto a su personaje imaginario Robert Capa. Tal vez, incluso como homenaje y recuerdo a su compañera, la cual se dice que le había propuesto matrimonio…

No obstante el romanticismo trágico detrás de esta historia tan apasionante, todas las imágenes de Taro hasta 1937 se esconden detrás de este personaje ficticio que, en sus inicios, también fue mujer.


1 KERSHAW, A. Sangre y Champán: la vida y la época de Robert Capa. Barcelona: Debate, 2003, p. 52- 57
2 Ibid.
3 SCHABER, I. (ed.) Gerda Taro. (Exposición celebrada en Barcelona, MNAC, del 7 de julio al 27 de setiembre de 2009) Barcelona: MNAC, 2009, p. 15
4 KERSHAW, A. Op. Cit., p. 58
6 Ibid, p. 58-60
7 Hoy por hoy las imágenes de Taro quedan en la sombra de su compañero, a quien se le atribuyen todas las imágenes firmadas como Photo Capa.
8 SCHABER, I (ed), Op. Cit., p. 18
9 DELOGU, I. «De la República a la Guerra Civil» En: BONOMO, P. (coor.) Fotografía e información de guerra. España 1936-1939. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 1977, pp. 35-56 (p. 54)

Escrito por Caspar Friedrich



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