50 años sin Caterina Albert: la voz femenina que revolucionó la literatura catalana

50 años sin Caterina Albert: la voz femenina que revolucionó la literatura catalana

Se cumplen 50 años de la muerte de Caterina Albert (Víctor Català), pionera de la literatura modernista española.

En este 2026 se cumplen cincuenta años de la muerte de Caterina Albert, también conocida por su seudónimo literario Víctor Català, una de las escritoras más importantes del modernismo catalán. Si aún no la conoces, no te preocupes: su figura sigue siendo sorprendentemente poco conocida, pese a su influencia en la literatura española.

Primeros años y formación autodidacta

Caterina Albert nació el 11 de julio de 1869 en La Escala, hija mayor de una familia acomodada. Su padre, Lluís Albert, abogado y político republicano, tuvo que exiliarse a Francia tras el fallido incendio de La Bisbal. Más tarde regresó y llegó a ser alcalde de La Escala y diputado provincial en varias legislaturas.

Su educación fue principalmente autodidacta, marcada por la influencia intelectual de su madre y su abuela materna. Albert nunca recibió una formación reglada completa, ya que debía cuidar de sus hermanos por problemas de salud familiar. Solo asistió brevemente a la escuela local en 1873 y pasó un año interna en un colegio de monjas en Girona, donde aprendió inglés y piano.

Estas experiencias tempranas moldearon su carácter independiente y su mirada crítica sobre la sociedad.

Inicio de su carrera literaria y el seudónimo Víctor Català

Caterina Albert comenzó a destacar en el ámbito literario en los Juegos Florales de Olot de 1898, presentándose con el seudónimo Víctor Català.

Allí fue premiada por su poema El llibre nou y por su monólogo La infanticida, una obra que causó gran escándalo debido a su temática y tono, especialmente cuando se descubrió que había sido escrita por una mujer.

Obra destacada: Soledad y el drama rural

Su obra más reconocida, Soledad, es un drama rural que combina naturalismo y poesía, y a través de la protagonista Mila aborda la búsqueda de la individualidad y la lucha de la mujer en la sociedad. Publicada en 1909 y galardonada con el Premio Fastenrath, la novela fue traducida a varios idiomas y se consolidó como un clásico de la literatura moderna.

En sus narraciones, Albert exploró temas como la locura, la violencia y el destino, creando relatos intensos y originales que ella misma definió como dramas rurales, título de su primera colección publicada en 1902.

Una mujer adelantada a su tiempo

Ser una mujer soltera y escribir con una voz expresiva y potente, calificada por algunos críticos como “viril”, alimentó leyendas y polémicas en torno a su figura. La recurrente presencia de temas femeninos y rurales en sus obras ofrecía una mirada realista y pesimista de la sociedad, sin idealizaciones bucólicas, cercana a autores como Guy de Maupassant y Henrik Ibsen.

Su literatura combina determinismo naturalista con una visión simbólica y fatalista que refleja la complejidad de la vida humana.

Fallecimiento y legado

Caterina Albert murió en su pueblo natal en 1966 y fue enterrada en el Cementerio Viejo de La Escala. Hoy, medio siglo después, su legado sigue inspirando a lectores y escritores, recordándonos la fuerza de una mujer que rompió moldes en la literatura catalana y española.

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