The Outlaw Josey Wales, película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Chief Dan George y Sondra Locke

¿Héroes o asesinos?

La justicia en el Salvaje Oeste es un tema que ha sido abordado por muchos filósofos y moralistas. En un mundo sin leyes ni normas, primaban la fuerza y las leyes de los animales. Hace escasos días, pude ver, por enésima vez, El Fuera de la Ley (The Outlaw Josey Wales, 1976). Dirigida y protagonizada…

La justicia en el Salvaje Oeste es un tema que ha sido abordado por muchos filósofos y moralistas. En un mundo sin leyes ni normas, primaban la fuerza y las leyes de los animales.

Hace escasos días, pude ver, por enésima vez, El Fuera de la Ley (The Outlaw Josey Wales, 1976). Dirigida y protagonizada por Clint Eastwood. La trama gira en torno a la huida que emprende un granjero al que, durante la guerra civil americana, atacan los guerrilleros botas rojas, destruyendo su hogar y asesinando a su familia. Este suceso despertará una sed de venganza en nuestro superviviente y le convertirá en un consumado luchador, razón por la que, al finalizar la guerra, se negará a rendirse y será perseguido por su némesis, el líder de los botas rojas.

Nos sirve Josey Wales como ejemplo de lo que serán otros personajes posteriores de Clint Eastwood, el Predicador en El Jinete Pálido (Pale Rider, 1985) o William Munny en Sin Perdón (Unforgiven, 1992). Sin duda, estos y otros personajes, véase la trilogía que hizo con Sergio Leone, ayudaron a que se le catalogara con la muy merecida etiqueta de ser uno de los más duros de Hollywood, sino el que más, trono que solo John Wayne podría disputarle, sobre todo cuando nos referimos al género del salvaje oeste.

The Outlaw Josey Wales

Volviendo a la película, son varias las secuencias memorables que contiene, pero en especial, hay una que destaca y que describe a la perfección al personaje. Hallándose en territorio comanche, se cruza con una familia de colonos justo en el momento en que son asaltados por comancheros, forajidos que se dedican al pillaje y que trafican con los indios vendiéndoles armas, alcohol e, incluso, personas.

Una vez terminado el ataque, cuando los bandidos han retomado el camino con sus recién adquiridos prisioneros, de repente, en el horizonte, surge una figura. Por supuesto, se trata de Josey Walles quien, a caballo y detenido en el horizonte, enarbola en su rifle un trapo blanco. No entraré en detallar lo que ocurrirá a continuación para no estropear la escena al lector que no haya visto la película o no la recuerde, pero sí la utilizaré para hacer el esbozo de nuestro héroe.

En solitario, con decisión, astucia y sabedor de ser eficiente en el negocio de dar muerte, no tiene reparos en enfrentarse a la cuadrilla de enemigos por un grupo de personas a las que desconoce, con la excepción de un anciano y maltrecho piel roja.

El héroe en los westerns

¿Por qué lo haría nuestro héroe? ¿No es Josey Walles un carnicero al que buscan las autoridades para que responda por sus crímenes? ¿No sería más sencillo proseguir viaje?

Y, es que, la línea que divide al asesino del héroe es muy delgada, una barrera que, a lo largo de la historia, tanto en cine como en literatura, se ha cruzado en infinidad de ocasiones.

The Outlaw Josey Wales, película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Chief Dan George y Sondra Locke

De este tipo de héroes, encontramos otro claro ejemplo en Raíces Profundas (Shane, 1953). Interpretado por Alan Ladd, Shane es un hombre que huye de un pasado tormentoso y caracterizado por la violencia, una vida que, adivinamos, debió abrazar siendo joven y que lo ha vuelto muy apto a la hora de utilizar las armas. De nuevo, cuando tiene la oportunidad de seguir camino, nuestro protagonista decide inmiscuirse en un problema ajeno, poniendo su vida en juego. Honor, carisma, valor y destreza son las virtudes de Shane, las mismas que podemos encontrar en Josey Walles y que nos encandilan nada más comenzar la película.

El Hombre que mató a Liberty Balance

En El Hombre que mató a Liberty Balance (The Man Who Shot Liberty Balance,1962), nos encontramos a otro personaje igual de impactante, Tom Doniphon, que no es otro que John Wayne, un tipo de modales rudos que ha pasado por multitud de enfrentamientos. ¿Cuántos hombres habrán muerto bajo la acción de su revolver?

Este caso, además, nos sirve de contraste al conocer a otra clase de héroe: Ramson Stoddard, un abogado al que interpreta James Stewart y que prefiere utilizar la ley antes que la bala. Sin embargo, de los dos, no es Stoddard a quien recordamos, sino al duro Doniphon.

Morirán, sí, pero, eternos, elegirán el modo y el lugar.

Hay otro ejemplo que representa a la perfección a nuestro héroe asesino y que, además, podemos analizar en grupo: Los Siete Magníficos (The Magnificent Seven, 1960). La película, remake de Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa, cuenta con un variopinto grupo de sujetos a cada cual más temible. Desde el líder de esta cuadrilla, Chris, con un Yul Brynner espléndido en su papel y secundado por un no menos carismático Steve McQueen, hasta el ¿cobarde? pistolero al que da vida Robert Vaughn. Y, sin olvidarnos de Bernardo, Britt y Harry, o lo que es lo mismo, Charles Bronson, James Coburn y Brad Dexter.

La vida en el Salvaje Oeste

Todos los nombrados con anterioridad tienen algo en común: Una existencia que gira en torno a la violencia. ¿Cómo es posible que hombres semejantes se inmiscuyan en un asunto tan espinoso a cambio de ganar tan insignificantes beneficios? Cierto es que algunos piensan que hay gato encerrado, que detrás del asunto hay oro, pero nada más lejos de la realidad. Al igual que Josey Wales, Shane o Tom Doniphon, realizan una buena acción sin motivos aparentes.

«En solitario, con decisión, astucia y sabedor de ser eficiente en el negocio de dar muerte, no tiene reparos en enfrentarse a la cuadrilla de enemigos por un grupo de personas a las que desconoce»

Más allá de las evidentes exigencias del guion, me gusta pensar que la necesidad que parecen tener estos personajes por ayudar a los más desfavorecidos, no nace de un sentimiento de generosidad, sino que, a la manera de viejos rockeros que se vuelven adictos a las giras multitudinarias, estos héroes son adictos a la acción.

Una vez implicados en el problema, nuestros protagonistas no tardan en mostrarse letales, un modus operandi que los acerca peligrosamente a sus antagonistas, iguales en cuanto a lo que implica matar. Y, es en este punto, donde encontramos el rasgo que diferencia a unos de otros: La ética. Su valor moral.

La batalla de Endor

La Batalla de Endor, el separador de Star Wars

A lo largo de la historia, se han dado multitud de héroes de este tipo, a cada cual más valeroso, tanto en cine como en literatura. Samuráis, piratas, soldados, pistoleros, bandidos o comerciantes; en el salvaje oeste, de regreso de las cruzadas o en la época victoriana, todos se caracterizan por ser solitarios, valientes y por arrastrar una vida de violencia. Son personajes que, en la vida real, habrían sido perseguidos por las leyes o ejecutados a manos de un rival y convertidos en figuras históricas reverenciadas por sus respectivas culturas, ayudados por las distintas adaptaciones que habrían adornado o cambiado deliberadamente los principales episodios de su vida. Sin embargo, en nuestra imaginación, se convierten en referentes poderosos, altamente disfrutables tanto para un joven que los percibe por primera vez como para un adulto entrado en canas, ya versado en sus aventuras.

La justicia humana en el desierto

De algunos de estos personajes conocemos su final, mientras que, de otros, lo podemos imaginar. A este respecto, y para terminar el artículo, haré mención a un último personaje: El coronel Kurt Steiner, protagonista de Ha llegado el Águila (The Eagle Has Landed, 1976).
Interpretado por Michael Caine, Steiner comanda un batallón de paracaidistas alemanes caídos en desgracia por intentar proteger a una mujer a la que pretende ejecutar un oficial. A pesar de esto, debido a su eficacia, son elegidos para llevar a cabo el intento de asesinato de Winston Churchill. Baste decir que, en uno de los momentos estelares de la película, a punto de librarse el combate definitivo y, exhortado Steiner a rendirse, se produce el siguiente diálogo:

—Coronel Steiner, no existe eso de muerte con honor… solo muerte.
—No tengo ninguna intención de morir, pero si he de hacerlo, permítame elegir dónde y cómo.

Imposible elegir mejor frase para definir a nuestros héroes asesinos. Morirán, sí, pero, eternos, elegirán el modo y el lugar.



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