Capitalismo y religión: ¿una relación de tapadera?

s especialmente conocida, y a menudo demasiado aceptada, la tesis de Weber, uno de los más importantes sociólogos de la historia, que muestra en la “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. La tesis pretende responder a la pregunta de cómo es que en algunas regiones de idiosincrasia y acervo cultural parecido había habido mayor…

Muchos de los intelectuales norteamericanos que se oponen a la inmigración hispana arguyen que el catolicismo no les dejaría adaptarse a su sociedad.  Al fin y al cabo si los ricos son protestantes es por algo. Incluso Pérez Reverte llegó a decir que España se equivocó de Dios en el XVI, que con el protestantismo hubiese llegado la prosperidad.

1154943_1

Es especialmente conocida, y a menudo demasiado aceptada, la tesis de Weber, uno de los más importantes sociólogos de la historia, que muestra en la “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. La tesis pretende responder a la pregunta de cómo es que en algunas regiones de idiosincrasia y acervo cultural parecido había habido mayor desarrollo económico e industrial que en otras. Es decir, que como el espíritu emprendedor había llegado a ser tan fuerte en Manchester, ciudad industrial por antonomasia, o tan pobre en Irlanda. ¿Cómo dos islas de geografía tan parecida, clima tan similar, e historia en muchos casos común, podían tener niveles de desarrollo tan dispares? ¿Cómo era posible que Alemania tuviese regiones tan sumamente desarrolladas como Prusia-Brandemburgo y otras tan poco como Westfalia?

Weber explicará que la gran diferencia está en el espíritu de las religiones. Véase, que el protestantismo hacía que uno no entrase en el cielo por su fe, y no por sus buenas obras. Esto hace que no haya confesión y se elimina por tanto el sentimiento de culpa. Esto hace que puedan acumular dinero, hacer la usura (los préstamos están claramente prohibidos en las Sagradas Escrituras)…En resumen, que impulsaría el espíritu capitalista. Pero Weber no se queda ahí, va mucho más allá. Acierta de pleno en que hay una serie de Workalcoholics, es decir, adictos al trabajo, que levantan todo. Un espíritu capitalista en el que se hace el trabajo por el trabajo, el dinero ganado para ganar más dinero. Entonces, en esta obra de 1901 habla de la entrada del ascetismo cristiano en el que un protestante reflexivo gana más gracias a evitar el placer de forma rigurosa. Al final la conducta racional descrita por el sociólogo no sería razonable, en torno a que el hombre viviría por sus negocios, no para el hombre. No para su felicidad.

Es cierto que en muchas regiones protestantes se hizo un grandísimo desarrollo de la industria capitalista como tal. Pero no es menos cierto que hubo y habría grandes zonas con un gran desarrollo capitalista. Sin ir más lejos en Alemania los bávaros se industrializaron antes que los prusianos, y eso que históricamente los de Berlín han hecho de menos a los bávaros. Y no hay un estado más católico que el bávaro, cuyo emblema es la Virgen y siempre han sido apoyos de Austria. Valonia estaba industrializada antes que Flandes, y el norte de Francia, Cataluña, País Vasco, Véneto y Piamonte…Muchas regiones europeas católicas que claramente habían logrado un alto nivel de industrialización. El caso es que desde un punto de vista histórico el análisis es falso.

Incluso es perfectamente rebatible desde un sociólogo compañero y maestro suyo, Werner Sombart (1913), lo desmonta claramente con un análisis al que se le ha dado menos importancia. Explica que el catolicismo es tan favorable al capitalismo desde un punto de vista filosófico como el protestantismo. Y comienza aquí una maravillosa disección histórica sobre como las primeras empresas funcionan en Florencia. Florencia sustituye a sus oligarcas germanos por burgueses humanistas como los Médici, y mediante negocios y diplomacia anticipan el mundo moderno. Habla también de que durante el siglo XVI España tiene empresas en Toledo, Sevilla y Barcelona, Portugal en Lisboa, pero que será el XVII su decadencia.

Segunda-revolucion-industrial-468x206.jpg

Ya en la disección puramente filosófica se pone de relieve que El tomismo tiene como idea central la racionalización de la vida: la eterna y divina ley terrena y natural de la razón, regula los sentidos y las pasiones, encaminándolos hacia fines racionales. Así que todo lo que contravenga la ley de la razón será pecado, incluyendo tendencias concupiscentes como la luxuria (lujuria) la gula y el despilfarre, que tendrán raíz común. Esto hace completamente superfluo el espíritu calvinista de la contención ante los placeres irracionales de la vida. Ya había una filosofía entre los católicos de ora et labora, de trabajo y contención. No se puede hablar por tanto de ningún amor a la creación de riqueza desmedida. La ociosidad es la fuente de todo vicio para Tomás de Aquino .

Y ya hablando de la virtud económica básica es la liberalitas, que no es más que “administración recta y juiciosa, ordenación de la economía doméstica, que nos enseña a hacer un buen uso de la riqueza”. Esto es algo clave pues la concepción del ahorro no pasa a ser una virtud protestante sino en su origen católica. Es decir, queda completamente falseada la tesis de Weber en ese sentido. Pero yendo más allá, el tomismo es favorable también por un valor como es la “honestidad”. Y al final la honestidad es un valor útil para el burgués, pues sin ella nadie en el mercado podría confiar en esa persona. Así pues, queda descartada la tesis protestante de Weber.

La idea principal entonces radica en que no hay unas sociedades protestantes superiores en ningún caso. En Italia tanto Milán como la Campania eran católicas, las diferencias eran de un complejo acervo sociocultural distinto. El caso es que muchas naciones utilizaron la supuesta superioridad del pensamiento protestante para imponerse unas a otras.

Surge también esa ética de “buen burgués adicto al trabajo” en muchas familias hebreas.  Probablemente ninguno destacase tanto como Nathan Rothschild. Nacido en un gueto de Frankfurt, tuvo una importancia clave en el desarrollo del capitalismo junto con su familia. Dijo Heine de él que si un nuevo Dios llamado dinero había llegado, Nathan Rothschild era su profeta. Su manejo de las finanzas era simplemente maravilloso, siendo que se le comparaba al Bonaparte de las finanzas. El caso es que cuando Napoleón volvió de la campaña de Rusia y fue derrotado, Nathan iría haciendo negocios comprando bonos europeos en jugadas atrevidas. Esos bonos retribuían dinero si aumentaban de valor las empresas en las que invirtió. Ya había hecho grandes inversiones en Manchester, y decidió financiar la campaña de Wellington.

No es descabellado ni ventajista decir que fue algo completamente calculado, pues Napoleón tenía menos tropas, ejército más novato, un país que estaba agotado de revoluciones y guerras y enfrente toda Europa. Nápoles, su único posible aliado, había sido derrotado por completo antes. Así que no al financiar la campaña, esperaba recuperar los beneficios por miles. Pero la derrota fue demasiado rápida precisamente debido a esos factores que ya he enumerado. Rothschild se vio con un montón de dinero líquido que no valía para nada ya, pues no le había dado tiempo a Wellington a gastarlo. Así que decidió invertir en comprar bonos del estado, jugada que le salió bien al haber acabado la guerra.

Otro caso curioso es el del Imperio Otomano. Aunque desde el XVII estaba en retroceso, nunca le dio demasiada importancia a la innovación. Pero aun un antiguo tratado de comercio con Francia, refugiados políticos varios instalados en las costas, hicieron que prosperase la industria en Beirut, Tesalónica  y otras ciudades. Es decir, ni siquiera el Islam suponía algo improductivo para la industria.

Como conclusión decir así que es una pena que las archiconocidas tesis de Weber no hayan sido ya más que abandonadas. Si bien es verdad que en el ámbito académico están rebatidas, a veces parece que gozan de una popularidad incomprensible. Son teorías que desprecian,sin ningún tipo de validez científica actual, a países que son hoy en día muy relevantes.

Escrito por Jacobo

(@QarlD)



Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad